Uno de los rasgos más interesantes del trabajo de los Bouroullec consiste en saber interpretar el espacio y hacer que sus objetos se integren al paisaje. “Queremos respetar los entornos en los que desarrollamos nuestros proyectos, pensamos cada trazo, hasta que encontramos un equilibrio. Conforme avanza este proceso, borramos los elementos superficiales para quedarnos con lo esencial”, señalan. Inspirados en esta simplicidad y cautivados por la técnica de kilim, el clásico tapiz liso tejido en telares manuales por mujeres de las tribus nómades y las poblaciones rurales de Asia, Europa Oriental y África del Norte, los diseñadores deseaban ante todo recuperar el uso original de la alfombra.
© Studio Bouroullec
Para ello realizaron una investigación donde descubrieron que tan antigua pieza, era para los nómadas del desierto el punto de partida a la hora de crear una casa, ya que no sólo protegía el suelo sino que también delimitaba el ambiente. Además notaron que entre los motivos de los kilim nunca habían flores o follaje, sólo figuras rectangulares, mientras que los colores y diseños eran exclusivos de cada región productora, hecho que facilitaba la identificación de su origen. Pero, ¿cómo modernizar el kilim sin que pierda el sello que ha hecho de él una tradición?
© Studio Bouroullec
Pues como grandes idealistas que son, los hermanos se abocaron a la tarea de generar una pieza textil única bajo el nombre de Losanges. “Siempre nos hemos sentido cautivados por las alfombras persas tradicionales, sobre todo por el antiguo savoir-faire del Kilim que vemos como una delicada combinación de rusticidad y finura. Hemos tenido la suerte de ver cómo este proyecto se ha llevado a cabo por artesanos del norte de Pakistán, que han logrado combinar hábilmente treinta colores mediante la forma geométrica del rombo”, señalan. Es así como cada una de las piezas de la serie está hecha artesanalmente.
© Studio Bouroullec
El proceso es muy detallista: la lana afgana se hila a mano, lo que permite que sólo destaquen algunos tonos. Esta técnica al azar permite que cada alfombra sea diferente convirtiéndose en piezas con identidad, perfectas para hogares de cálida ambientación donde el suelo cobra un rol protagónico. Si al talento de los Bouroullec sumamos el de Nani Marquina con el valor inigualable de los artesanos, el resultado es una colección que sorprende tanto por su estética como por sus formas lúdicas.
Enlace: www.bouroullec.com































